martes, 24 de julio de 2012

Mötley Crüe: La esencia de un rockstar

Por estos días ya comienza a sonar en las radios “Sex”, el nuevo single de los californianos de Mötley Crüe, que tiene la particularidad de ser el único material nuevo que se conoce desde el lanzamiento de “Saints Of Los Angeles” (2008). Esta canción fue grabada en los estudios “The Atrium” del baterista Tommy Lee, y ya ha sido interpretada en vivo, en el marco de la gira que la banda está realizando junto a Kiss, y que los llevará a través de 40 ciudades de los Estados Unidos, teniendo como fecha de término el 23 de Septiembre. Para calentar los motores pensando en el lanzamiento de “posible” nuevo álbum, o quizás en tenerlos de vuelta en nuestras tierras (recordemos que ya visitaron el país en el 2011), les dejo algunas interesantes anécdotas de los rockstars detrás de esta emblemática banda de glam metal.

Prefiero que Hannibal Lecter se coma mis testículos
antes de volver a salir de gira con Mötley Crüe”.
(Dave Mustaine, Megadeth)


Nadie se mete con la mujer de Vince Neil

Existe una enorme rivalidad entre el vocalista de Mötley Crüe y Axl Rose, la cual se remonta al año 1989, y todo habría comenzado en una fiesta que se llevó a cabo en el Club Cathouse (propiedad de Ricky Rachtmann), en donde Izzy Stradlin, guitarrista de Guns N’ Roses festejaba junto a sus amigos. Al parecer dentro de los asistentes al evento también se encontraba la esposa de Vince, a quien Izzy habría intentado seducir y ante la tremenda ofensa a su ego que significaba el rechazo de la mujer, le habría propinado golpes de puño y patadas, para posteriormente ordenar que la sacaran del Club.

Al día siguiente a este episodio se llevaron a cabo los MTV Music Awards en el Universal Amphitheatre de California, donde Mötley Crüe se llevó el galardón a la mejor banda de heavy metal. Posterior a la entrega del premio los miembros de la banda se retiraron a su limusina, a excepción de Vince que se dirigió al backstage a esperar el termino de la presentación de Guns N’ Roses. Al terminar el show y retirarse tras bastidores, Izzy fue recibido con un inclemente puñetazo en el rostro, mientras los encargados de seguridad afirmaban al vocalista para que no siguiera castigándolo. Obviamente en todo este entuerto no podía faltar la controvertida figura de Axl Rose, quien desde el escenario empezó a gritar de forma descontrolada: “te voy a matar Vince, te voy a matar”, quien no se opacó antes las amenazas y lo retó a bajar a pelear, pero él nunca lo hizo. A partir de este momento se comenzó a gestar una gran batalla de declaraciones entre ambos artistas, que incluían continuas descalificaciones, y desafíos para pelear en Tower Records que nunca se llevaron a cabo. Más adelante trascendería que Izzy habría llamado a Vince para disculparse por el mal comportamiento que tuvo hacía su mujer.

La muerte de Nikki Sixx

Para nadie son un secreto los múltiples excesos que rodearon la trayectoria de Nikki Sixx, bajista de Mötley Crüe, en la década de los ochentas y que tuvo su punto más dramático el 23 de Diciembre de 1987, cuando sufrió una sobredosis de heroína en la habitación de su amigo Slash, guitarrista de Guns N’ Roses, siendo declarado muerto en la ambulancia que lo trasladaba al hospital. Por suerte para Nikki, uno de los paramédicos era un fan incondicional de la banda que no estaba dispuesto a ver morir a uno de sus ídolos, tomando la decisión de aplicarle dos inyecciones de adrenalina directamente al corazón, lo que le devolvió la vida dos minutos después de haber muerto. Un par de horas más tarde el bajista se habría despertado desorientado en la cama del hospital, con tubos en su nariz, los cuales habría arrancado para huir del centro asistencial llevando solo sus pantalones de cuero. Como una forma de recordar este episodio Nikki escribió la canción “Kickstart My Heart” que aparece en el álbum “Dr. Feelgood” (1989).


La asquerosa apuesta de Tommy Lee y Nikki Sixx

A mediados de los ochentas, el baterista Tommy Lee y el bajista Nikki Sixx en su afán por buscar nuevas emociones, decidieron apostar quien era capaz de pasar más tiempo sin bañarse, periodo que se extendió durante dos meses. A pesar de la suciedad y pestilencia de cada uno de los músicos seguían manteniendo sexo con sus incondicionales groupies, que no veían este desagradable detalle como un impedimento para pasar un buen rato junto a sus ídolos. La apuesta tuvo un abrupto final cuando una de las fans vomitó mientras le practicaba sexo oral a Nikki, en un incidente que ellos bautizarían como “Spaghetti Incident”, ya que el miembro del bajista quedó cubierto de Spaghetti. Si bien es cierto no existe una versión oficial de parte de Guns N’ Roses, habría sido esta anécdota la que le habría dado el nombre a su álbum de versiones de 1993. Esta historia aparece en el libro “Rock Star Babylon”, de John Holmes, en donde se describen las estupideces que son capaces de realizar los rockstars.

La pelea de Tommy Lee con Kid Rock

Tommy Lee y el cantante Kid Rock tienen algo en común: la exuberante Pamela Anderson (quien estuvo casada con ambos), y fue precisamente ella quien gatilló una fuerte pelea entre ellos en la gala de los MTV Video Music Awards de 2007. Según la versión entregada por Tommy Lee en su sitio web, todo se habría producido mientras él compartía junto a su amigo Criss Angel, y Pamela se le sentó en las piernas. Más tarde mientras actuaba Alicia Keys, Kid se habría acercado y sin razón aparente le habría propinado un golpe en la cara (Tommy Lee en tono sarcástico declaró que más bien fue como la cachetada de una puta). El incidente no pasó a mayores gracias a la rápida intervención de los guardias de seguridad del evento.

Me gustaría disculparme con Alicia, con George y con la MTV por el irrespeto y
la basura causada por este pedazo de mierda llamada Kid Rock”.
(Tommy Lee)

La enfermedad de Mick Mars

Sin lugar a dudas, Mick Mars, guitarrista de Mötley Crüe, es quien ha corrido con peor suerte de todos los integrantes, ya que desde los 17 años ha tenido que lidiar con la rara enfermedad de Bechterew (o espondilitis anquilosante), que hace que sus huesos crezcan juntos muy lentamente, presionando su pecho y haciendo que su cuerpo de a poco se vaya encorvando. En el 2004 Mick tuvo que ser sometido a una operación de cadera.

viernes, 13 de julio de 2012

Los rockstar no le temen a la muerte

Se podrían llenar varias páginas hablando de todos los rockstars que han perdido su vida y los acontecimientos que han rodeado sus muertes, ya sea por sobredosis, causas naturales, suicidios o simplemente hechos inexplicables, pero pocas veces nos detenemos a hablar de los sobrevivientes, aquellas personas que lograron doblarle la mano al destino y librarse de los brazos de la muerte. En las próximas líneas se presentan dos casos emblemáticos de artistas que caminaron por el borde de la cornisa y que lograron volver de un viaje que para la mayoría de los rockeros es sin retorno.

Alice Cooper

Vincent Damon Furnier, más conocido como Alice Cooper, carga con los créditos de ser uno de los pioneros en asociar el rock y los elementos teatrales en sus presentaciones en vivo, en un concepto conocido como “Shock Rock”. Un artista que en base a una solida trayectoria, de más de 40 años, ha sabido ganarse el respeto y admiración de sus pares, sirviendo de inspiración para grandes artistas, tales como: Kiss, Ozzy Osbourne, Marilyn Manson, entre muchos otros.


Lo que muy pocas personas conocen es que a muy temprana edad, Alice Cooper tuvo un acercamiento con la muerte, a raíz de lo cual presenta una deformidad en la columna y una enorme cicatriz en el abdomen, quizás un precio más que necesario para contar con una de las mentes más brillantes que nos ha entregado el rock. A los 13 años, a pocos meses de haberse mudado a Phoenix junto a su familia, comenzó a presentar vómitos e insoportables dolores de estómago, los cuales mantuvo en secreto por temor a que sus padres lo llevasen al hospital y tuvieran que inyectarlo. Dos días después de este episodio, el cuadro ya había empeorado, y los vómitos se hacían mucho más recurrentes, obligando al pequeño Vincent a encerrarse en el baño y ocultar sus arcadas dejando correr el agua del lavamanos.


Los dolores se hacían cada vez más agudos y un día sucumbió desmayándose en su habitación, quedando inconsciente en medio de un charco de vómito. Su madre lo llevó de urgencia al hospital, en donde el primer diagnostico de los doctores apuntaba a un posible brote de fiebre tifoidea que habría adquirido al acercarse al cadáver de una vaca muerta. Al cabo de dos días, y ante el incremento de sus glóbulos blancos, los especialistas decidieron abrir su abdomen para identificar el problema. La sorpresa fue mayúscula cuando se dieron cuenta que sus intestinos presentaban una peritonitis aguda, lo que hacía que literalmente se estuviera pudriendo por dentro. Su apéndice había estallado una semana antes y el grado de infección hacía imposible tratarlo, así que los doctores optaron por colocar un drenaje y bombearle morfina para que sus últimos días de vida no fuesen tan dolorosos. Durante las semanas siguientes se mantuvo en un sueño profundo, con constantes alucinaciones, llegando a pesar menos de 35 kilos.   

“¡Terminé pareciendo el maldito jorobado de Notre Dame! No puedo ofrecer ninguna explicación de porqué logré sobrevivir, salvo que aquello fue un milagro”.
(Me, Alice: The Autobiography Of Alice Cooper)

Inexplicablemente su cuerpo comenzó a mejorar, teniendo una larga recuperación que lo tuvo en cama durante 18 meses, lo que le provocó una severa deformidad en la columna vertebral que desde entonces lo obliga a estar encorvado.

Ozzy Osbourne

Si existe algún rockero del cual se ha llegado a creer que tiene un pacto con la muerte ese es el legendario Ozzy Osbourne, frontman de Black Sabbath y solista con una exitosa trayectoria, que no en vano le ha ganado el apodo de “Príncipe de las Tinieblas”.

Son tantos los mitos que se han forjado en torno a la figura de Osbourne que inclusive un grupo de científicos, liderados por Nathan Pearson, director de investigación en Knome (empresa líder en estudio de la secuencia genética), se propusieron estudiar el genoma del rockero para identificar las razones por las cuales el cantante sigue vivo a pesar de sus evidentes tendencias autodestructivas. Cuando se le planteó esta posibilidad a Ozzy respondió: “¿Por qué no? Dadas las piscinas de alcohol que me he bebido a lo largo de los años - por no mencionar la cocaína, morfina, píldoras para dormir, jarabes para la tos, LSD, Rohypnol, etc.- no existe ninguna razón médica plausible por la que yo debiera estar vivo. Quizás mi ADN lo pueda explicar


Los resultados de este estudio revelaron sorprendentes descubrimientos, ya que al parecer el ADN de Ozzy presentaría una gran combinación de variables genéticas nunca vistas por la ciencia. Según los datos entregados por Nathan Pearson, algunas de esas variantes en su genoma tienen que ver en el cómo su cerebro procesa la dopamina, haciéndolo 2,6 veces más propenso a experimentar alucinaciones con la marihuana y a la adicción a la cocaína. Además, se encontraron pequeños segmentos en el cromosoma 10 de Ozzy que lo ligan como un antepasado del Neanderthal.

“Siempre he dicho que en el fin del mundo habrá cucarachas, Ozzy y Keith Richards”.
(Sharon Osbourne – Esposa de Ozzy)

Uno de los encuentros más cercanos que ha tenido Ozzy con la muerte se produjo el 08 de Diciembre del 2003, cuando tuvo un terrible accidente mientras conducía una motocicleta en su casa de Chalfont St. Peter, al noreste de Londres. Según lo indicado por su esposa, el corazón del cantante estuvo detenido durante dos minutos y solo la rápida reacción y maniobras de reanimación de su guardaespaldas, Sam Ruston, hicieron que esto no se transformará en una desgracia mayor.


El rockstar se fracturó seis costillas, una vértebra del cuello y la clavícula, la que tuvo que ser operada de emergencia ya que estaba presionando una arteria que impedía el flujo de sangre hacía su brazo. Tras una semana en coma, el vocalista se recuperó satisfactoriamente, lo que los doctores indicaron como milagroso, ya que perfectamente podría haber muerto a raíz de sus lesiones.

“Nunca volveré a acercarme a una de esas malditas motos...
tengo suerte de estar aquí hoy y no paralítico”.
(Ozzy Osbourne)

martes, 3 de julio de 2012

Jim Morrison: La Leyenda

Oficialmente hoy se cumplen 41 años de la muerte del legendario Jim Morrison, pero a pesar de todo el tiempo que ha transcurrido desde aquella fatídica madrugada del 03 de Julio de 1971, todavía no se tiene claridad respecto a los verdaderos hechos que rodearon la muerte del vocalista de The Doors, inclusive, los más escépticos aun creen que todo correspondería a un montaje y que el Rey Lagarto todavía estaría con vida.

Una figura que trasciende

James Douglas Morrison, más conocido como Jim Morrison, nació en la ciudad de Melbourne, nunca tuvo una residencia fija debido a la carrera militar de su padre, que lo obligaba a vivir en varias ciudades de Estados Unidos. Cuenta la leyenda que a la edad de cuatro años, mientras viajaba por Nuevo México junto a su familia, habrían pasado junto a un camión accidentado donde yacían varios cuerpos de indios navajos, tomando posesión de su cuerpo el fantasma del chaman de la tribu. Desde muy joven comenzó a incursionar en lo que sería su primera pasión: la poesía (años más tarde algunos poemas terminarían convirtiéndose en canciones de The Doors), haciéndose también aficionado a la literatura. A los 19 años se fue de su hogar, entró a estudiar en la Universidad Estatal de La Florida y posteriormente estudiaría cine en la Universidad de California en Los Ángeles.


En 1965, tras graduarse de la Universidad, tuvo un encuentro con su ex-compañero de clases Ray Manzarek (perteneciente a la banda Rick And The Raven), quien le ofreció la oportunidad de formar una nueva agrupación. Jim Morrison vio esta alternativa como una forma de difundir su poesía, y es así como junto a Robby Krieger en la guitarra y John Densmore en la batería (ambos provenientes del grupo The Psychedelic Rangers), además del propio Manzarek en los teclados, formaron una de las bandas más exitosas e influyentes en la historia del rock: The Doors, con quienes editó seis álbumes de estudio entre 1967 y 1971.

Jim Morrison se apodaba a sí mismo como "Mr. Mojo Risin" (un anagrama de su nombre), y también fue conocido como el Rey Lagarto, nombre que se desprende de su poema "The Celebration Of The Lizard", que se incluyó en la cubierta del álbum "Waiting For The Sun" (1968). Tal ha sido la trascendencia de The Doors y principalmente de la figura de Morrison, que en el año 1990, el director Oliver Stone llevó al cine la historia de la banda en la película “The Doors”, protagonizada por Val Kilmer en el papel de Jim Morrison.

Las incógnitas que rodean la muerte del Rey Lagarto

El acta de defunción indica que Jim Morrison falleció de un paro cardíaco en la bañera de su departamento en el Barrio del Marais en París, Francia, donde vivía junto a su pareja de los últimos cinco años: Pamela Courson, quien fue la última persona en verlo con vida. Se cree que su accidente fue provocado por la mezcla de medicamentos contra el asma y alcohol, que el artista habría ingerido la noche anterior. Su cuerpo fue sepultado en el cementerio Père-Lachaise de Paris, transformando su tumba en lugar de peregrinación para sus fanáticos. El epitafio de la lápida de Jim Morrison está escrito en griego antiguo y en neo-helénico, teniendo dos traducciones posibles: “Al espíritu divino que llevaba en su interior” y “Cada uno es dueño de los demonios que lleva dentro”.


Sin embargo con el paso de los años comenzaron a surgir otras versiones respecto a la muerte del frontman. La primera de ellas llega en Abril de 1991, cuando Alain Ronay (amigo de Jim Morrison, al que Pamela habría llamado al momento de encontrar el cuerpo sin vida del cantante), indicó que ella le comentó que la noche anterior estuvieron escuchando algunos discos de The Doors y que Jim habría consumido algo de heroína hasta quedarse dormido. Más tarde se habría levantado, vomitando sangre en varias ocasiones, e indicándole que tomaría un baño caliente para sentirse mejor. Esta versión es poco creíble, ya que a pesar que se sabe que Jim Morrison consumía una gran variedad de drogas (cocaína, cannabis, LSD, etc.), jamás en su vida se inyectó heroína, principalmente porque tenía diagnosticada una fobia a las agujas. Además, ni la policía, ni Max Vassille (médico que revisó el cuerpo), dejaron nota alguna que pudiese llegar a suponer algún síntoma de sobredosis.

Otra versión llega de la mano de Sam Bernett, gerente del club nocturno Rock and Roll Circus (lugar constantemente frecuentado por el cantante y otros artistas), quien en el 2006 publicó el libro “The End” en donde describe los últimos minutos de vida de Jim Morrison, asegurando que su deceso se habría producido en los baños del club a causa de una sobredosis. Según su relato, la noche del 02 de Julio de 1971, Jim habría comprado una dosis de heroína para Pamela Courson, y que tras una fuerte sesión se vodka y cerveza habría desaparecido en los baños del recinto. Al cabo de un rato, Barnett notó la ausencia del artista, iniciando su búsqueda junto al encargado de seguridad, quien derribó la puerta del baño encontrándolo “inconsciente” con la cabeza entre las rodillas y los brazos caídos, además habría tenido sangre en la nariz y espuma en la boca. Esta versión también indica que habrían sido los mismos traficantes que le vendieron la droga, quienes tomaron su cuerpo y lo sacaron por una trasera de los vestuarios.


También existen versiones más optimistas que hablan de la posibilidad de que el Rey Lagarto todavía se encuentre con vida. Según estos rumores Jim Morrison habría simulado su propia muerte para salir de la luz pública e irse a vivir de incognito a un lugar paradisiaco. Inclusive algunos de sus ex-compañeros de The Doors han ayudado a alimentar esta posibilidad, tal es el caso del tecladista Ray Manzarek quien  habría dicho en un par de entrevistas que en más de alguna ocasión se ha cuestionado si la muerte de Jim fue solo una farsa bien elaborada. Un año antes de su muerte, el vocalista le habría mostrado un folleto de las Islas Seychelles y le habría dicho: “¿No sería el lugar perfecto para escapar si todos pensarán que estás muerto?”. Obviamente en ese momento no le prestó demasiada atención.

“Si existe un tipo capaz de escenificar su propia muerte – creando un certificado de muerte ridículo y pagando a un doctor francés – y poniendo un saco de ciento cincuenta libras dentro del ataúd y desaparecer a alguna parte de este planeta – África, quien sabe – ese tipo es Jim Morrison. Él sí sería capaz de llevar todo esto a buen puerto”.
(Ray Manzarek – Tecladista The Doors)

Tal como ha sucedido con otros grandes artistas de la historia del rock, como por ejemplo Elvis Presley, son muchas las personas que aseguran ser testigos de que Jim Morrison se encuentra con vida, algunos indican que vive en Argentina, otros están convencidos de haberlo visto en las calles de Los Ángeles vistiendo su clásico atuendo negro, y otros más centrados, aseguran que el artista estaría escondido para evitar las posibles consecuencias del juicio que se llevaba en su contra en Miami, por enseñar su pene al público durante un concierto en Florida. Lo más probable es que nunca se conozca la verdad tras la “supuesta” muerte de este ícono del rock, pero lo realmente cierto, es que su legado es mucho más fuerte que los rumores y que su figura seguirá viviendo en todos los que disfrutamos y apreciamos de su arte.

El niño en la portada

Nadie puede poner en duda la importancia que tiene el arte gráfico que adorna la portada de un disco al momento de captar la atención de un potencial comprador. Es común que algunos álbumes sean más reconocidos por la imagen de su carátula, que por el propio nombre de la placa, y es en este contexto que la selección de la imagen adecuada se puede tornar una tarea un tanto delicada.

Muchas bandas y diseñadores han optado por utilizar imágenes de niños como carta de presentación de sus discos, y a pesar que no existe claridad respecto a las motivaciones que se esconden tras este estilo, lo cierto es que la historia del rock está plagada de portadas significativas que tienen a niños como protagonistas excluyentes, tal es el caso de los bebés que aparecen en los discos “Galore” y “Pablo Honey”, de The Cure y Radiohead, respectivamente. O las adorables niñas de los álbumes debut de Violent Femmes y Blind Melon, solo por nombrar algunas. Pero no solo de buenas experiencias vive el rock, y es así como en algunos casos la inclusión de niños en la portada de los discos han sido causales de grandes controversias, que tienen relación con la forma en que puede llegar a ser interpretada una fotografía, o el impacto mediático que puede tener la sobre-exposición de un menor de edad. En las siguientes líneas se presenta un detalle de los cuatro álbumes más polémicos que tienen a niños como protagonistas de sus portadas.

Nirvana – Nevermind (1991)

Sin lugar a dudas la portada del disco “Nevermind” de Nirvana constituye una de las imágenes más icónicas de la década de los noventa. Para la selección del arte que adornaría la carátula del álbum, Kurt Cobain sugirió la imagen de un bebé bajo el agua (idea que surgió mientras veía un documental sobre partos acuáticos), y en base a este concepto el sello Geffen encomendó al diseñador Robert Fisher la selección de una fotografía que se adaptara al requerimiento de la banda. La imagen elegida era propiedad de Kirk Weddle, quien captó con su cámara a distintos bebés en una escuela de natación en Pasadena. Entre ellos se encontraba el pequeño Spencer Elden de tan solo tres meses de edad, sus padres recibieron 200 dólares de parte del fotógrafo para hacer uso de la imagen del niño. El mismo Kurt sugirió la inclusión de un elemento adicional para completar el cuadro: el anzuelo con un dólar. 


A pesar de la inocencia de la fotografía, la carátula no estuvo exenta de polémicas, ya que los encargados del sello discográfico indicaron que sería problemático que el pene del niño fuese tan visible, ya que algunas tiendas se rehusarían a tener el disco en sus vitrinas. La respuesta de Kurt no tardó en llegar, quien sugirió que esta sección de la portada fuese tapada con la leyenda: “si ver el pene de un niño te ofende, es que seguramente debes ser un pedófilo en potencia”. Después de esto, el sello decidió que la portada del disco apareciera tal como fue concebida. En el 2011 la polémica reflotó, cuando Facebook censuró la imagen por no cumplir las políticas de uso de la red social, que especifican que no se pueden publicar desnudos. Debido a las fuertes críticas que se recibieron, Facebook rápidamente reculo en su decisión mediante un comunicado donde indicaba que la foto no violaba ninguno de los términos legales del sitio.

En una reciente entrevista con la cadena MTV, Spencer Elden declaró: “Es algo espeluznante que tantas personas me hayan visto desnudo, en realidad me siento como la más grande estrella porno del mundo”. En el 2001, con motivo de la celebración de los diez años del álbum, Elden recreo la carátula del disco para la revista Rolling Stones, pero esta vez usando pantalones.

Scorpions – Virgin Killer (1976)

Si existe una banda que constantemente ha tenido que lidiar con las críticas y denuncias a las portadas de sus discos, es Scorpions. “Virgin Killer”, el cuarto álbum de estudio de los alemanes escandalizó a la opinión pública al mostrar en su carátula la foto de una niña desnuda, donde además se simulaba el efecto de un cristal roto en su zona genital. Las críticas no tardaron en llegar y la portada fue censurada en muchos países (tal como había acontecido con la placa “In Trance” (1975) que presentaba a una modela encima de una guitarra mostrando uno de sus pechos).


Finalmente la polémica portada fue reemplaza por una imagen de los miembros de la banda, y el vocalista  Klaus Meine salió al paso de las críticas argumentando que todo se había tratado de una estrategia de marketing ideada por la casa discográfica para generar controversia, siguiendo el axioma que “cualquier publicidad es buena”. Al parecer la idea del sello dio resultado, ya que la exposición que tuvo el disco ayudó a que la banda se hiciese mucho más conocida entre sus detractores, y que cobrará fuerza entre sus fanáticos.  

En el 2008, la portada vuelve a ganar protagonismo, debido a que la Internet Watch Foundation (IWF), organización no gubernamental del Reino Unido, decidió incorporar a su lista negra el artículo en inglés de “Virgin Killer” para Wikipedia, de tal manera que todos los usuarios con ISP (Internet Service Provider) británicas no pudiesen acceder al contenido de este sitio. 48 horas después de esta controvertida decisión se optó por retirar el bloqueo, aludiendo que esta medida había ocasionado un resultado adverso, dándole publicidad a la portada del disco y haciendo que las búsquedas con la palabra “Scorpions” crecieran de manera exponencial.

Placebo – Placebo (1996)

Hace poco se conoció la triste historia de David Fox, que en 1996, a la edad de 12 años, apareció en la portada del disco homónimo de una desconocida banda de Londres llamada Placebo. En la fotografía se muestra a David presionándose las mejillas, vestido con un suéter rojo, de una talla evidentemente más grande que la de él. La imagen habría sido tomada por un primo de Fox que durante una reunión familiar se habría dedicado a retratar a los asistentes.


En ese momento nadie se habría imaginado el éxito inmediato que tendría el disco, que de la mano del carismático Brian Molko y de los singles “Nancy Boy” y “Teenage Angst” comenzaría a crecer en popularidad. Según antecedentes entregados por el periódico británico “The Daily Mail”, David Fox se hizo tan conocido que comenzó a ser objeto de burlas por parte de sus compañeros, lo que se traduciría en abuso y agresiones que eventualmente gatillarían que Fox se viese obligado a abandonar la escuela. En la actualidad se encuentra desempleado y apenas puede sobrevivir con los ahorros familiares y trabajos esporádicos.

David Fox entabló acciones legales en contra de Placebo, aludiendo que nunca habría autorizado el uso de la imagen en la portada del álbum, y que esta sobre-exposición sería la principal causa de su actual situación. Los agentes de banda han declarado que la demanda de Fox debe ser dirigida contra la disquera Virgin, quienes son los encargados de la distribución del disco.

U2 – Boy (1980)

“Boy” el exitoso álbum debut de los irlandeses de U2, no solo dio a conocer a la banda por su música, sino también por la polémica que se generó en torno a la portada del disco. En la imagen se muestra a un niño a torso desnudo, lo que de inmediato encendió las alarmas en los críticos más conservadores, que argumentaron que la fotografía era una manera de fomentar la pornografía infantil. Fue tanto el revuelo que causaron estas acusaciones que tanto en EEUU, como en Canadá, se optó por reemplazar la portada por una imagen distorsionada de la banda.


El niño de la fotografía es Peter Rowan, hermano de un amigo de Bono (Guggi), que también aparece en la portada de los álbumes “Three” (1979), “War” (1983), así como el recopilatorio “The Best of 1980-1990” (1998) y el EP “Early Demos” (2004). En la actualidad Peter tiene 38 años y se desempeña como fotógrafo profesional en Dublín.

miércoles, 27 de junio de 2012

Maquinaria Festival

En la historia del rock, existen ciertos hitos culturales que han sido capaces de marcar a generaciones completas, e inclusive a naciones, un ejemplo de esto lo constituyen los festivales de Woodstock (New York), o Wigh (Inglaterra), que tienen como principal similitud la capacidad de reunir a cientos de miles de personas en torno a un objetivo común: la música. Cuesta trabajo dimensionar el poder que tiene este arte para concentrar a toda una comunidad, sin diferenciar clases sociales, colores políticos o creencias religiosas, quienes a través de esta expresión cultural tan fundamental logran abstraerse de la realidad en la que se encuentran inmersos, y durante un espacio limitado de tiempo pueden dejar de lado todo los problemas que los someten día a día.

En Chile, hasta mediados de los noventas, un gran porcentaje de la población, principalmente los más jóvenes, no se sentían identificados con ningún movimiento de esta índole, en una época ampliamente dominada por el Festival de la Canción de Viña del Mar, que solo en contadas ocasiones apostaba por incluir números de rock en sus parrillas programáticas, pero que en la mayoría de los casos estaba orientado hacia otro tipo de público. Es así como empiezan a surgir los primeros intentos por implementar en nuestras tierras algún festival capaz de llenar estas ansias de rock y de abrir la posibilidad de reunir en un único escenario a los más grandes exponentes de este género. El primer intento en esta área llegó de la mano del Festival “Monster Of Rock” (que tiene sus orígenes en Inglaterra, 1980) y que tuvo cuatro ediciones en nuestro país, trayendo a artistas de la talla de Black Sabbath, Kiss, Megadeth, Faith No More, Judas Priest, entre muchos otros. Posteriormente, en 2004 aparecería el Festival “Santiago Urbano Electrónico” (SUE), que se realizó en seis ocasiones, y que a pesar de venderse como un evento electrónico también incluyó en sus lineup a grandes figuras de la escena rock, como lo son The Mars Volta, REM, The Strokes, Blondie, Morrissey y Scissor Sisters. Por último, el 2009 se llevó a cabo el “Pepsi Fest”, que durante siete días convoco a grandes bandas y solistas, tales como: Peter Gabriel, Chris Cornell, A-Ha, Sonic Youth, además del esperado retorno de Kiss.

Sin embargo, a pesar del éxito mediático y en convocatoria que supusieron cada uno de estos eventos, el público chileno seguía sin establecer un sentido de pertenencia con estos festivales y miraba con un poco de envidia lo que pasaba fuera de nuestras fronteras, con encuentros tan emblemáticos como lo son él: Rock In Rio, Coachella, Glastonbury y Lollapalooza, que año a año convocan a miles de personas, que viajan desde todas partes del mundo para vivir estas experiencias socio-culturales. Esta realidad comenzaría a cambiar a partir del segundo semestre del 2009, cuando en la cabeza del productor Leonardo Valeria se empieza a gestar lo que a la larga se convertiría en el festival de rock más importante del país.

El comienzo del sueño

El 2009, Leonardo Valeria, productor y director de Transistor, realiza las gestiones para traer de vuelta a Chile a Faith No More (The Second Coming Tour). Posterior a las dos exitosas presentaciones que se realizaron en la capital (Teatro Caupolicán y Estadio Municipal de La Florida) toma la decisión de acompañar a la banda en su gira por Brasil (4 fechas), y es en este viaje que conoce el Festival Maquinaria que se lleva a cabo en Sao Paulo. El evento causo tal impresión en el productor, que Transistor optó por comprar la franquicia del festival para replicarlo en Chile el 2010 (en la actualidad, ambos shows se manejan de forma independiente).

Para llevar a cabo la difícil misión de importar este mega evento a nuestras tierras, Valeria decide contactar a la productora Lotus (liderada por Sebastián de la Barra y Maximiliano del Río), con quienes trabajaron en conjunto para dar vida al ambicioso proyecto. Uno de los primeros desafíos fue la búsqueda de un recinto que reuniera las condiciones de ubicación, espacio e infraestructura necesarias para albergar un show de esta magnitud, inclinándose la balanza a favor del Club Hípico debido a su tamaño y su locación céntrica, de fácil acceso desde todos los sectores de la capital. Para la cita se dispuso de un terreno de 10 hectáreas, separadas en dos áreas, una grande para el público general y otra más acotada para los espectadores que priorizaran una ubicación preferencial (Rock Area), en los cuales se distribuyeron dos escenarios principales, una carpa electrónica, además de áreas de comida, baños y zonas verdes.

La primera edición del Maquinaria Festival se llevó a cabo el día 09 de Octubre de 2010, ante más de 50 mil espectadores y su lineup estuvo constituido por artistas internacionales de la talla de Pixies, Incubus, Linkin Park, Queen Of The Stone Age, Cavalera Conspiracy y El Otro Yo. Dentro de los representantes nacionales tuvieron su espacio Alain Johannes, Latin Bitman, Como Asesinar A Felipes (CAF), Movimiento Original y Pedropiedra. Además de destacados exponentes de los sonidos más electrónicos, tales como: Aeroplane, Erol Alkan y Rahzel. En total, fueron 12 horas de música que hicieron vibrar a todo el público que llegó al Club Hípico y que marcó un registro histórico, como el primer festival de rock masivo que se organiza en nuestras tierras. La importancia de este evento no solo radica en su aporte a la difusión del rock, sino también a que sirvió de vitrina, para mostrarle al resto del mundo que Chile estaba preparado para albergar eventos de esta envergadura, y que cuenta con un público sediento de participar en estas instancias. Es quizás este acontecimiento el que abrió la puerta a la posibilidad de importar otros festivales de categoría mundial, como por el ejemplo, el Lollapalooza.

El Maquinaria, como todo evento de gran convocatoria, no estuvo exento de críticas, y sin lugar a dudas la principal de ellas se gatilló tras la confirmación de una fecha adicional para albergar la presentación de los norteamericanos de Rage Against The Machine (que ya tenían un compromiso pactado para el día 09 de Octubre en Brasil). Su presentación se fijó para el 11 de Octubre en el Estadio Municipal de la Florida y también fue promocionado bajo la etiqueta de Maquinaria. Fue tanta la molestia de los fans que ya habían comprado su entrada para el primer día del evento, que el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) recibió más de 250 reclamos exigiendo la devolución del dinero de las entradas. Dentro de las otras críticas que recibió el certamen se cuentan las dificultades de acceso, la escasa presencia de sectores destinados a necesidades básicas (higiene y alimentación), además de problemas de sonido en los shows.

Un ingrediente anexo a todo Festival lo constituyen los sideshows, que en esta ocasión estuvieron a cargo de Incubus y Pixies, los que se presentaron en el íntimo escenario del Teatro La Cúpula del Parque O’Higgins.

La consolidación

Posterior a la exitosa primera edición del Maquinaria Festival, la productora Lotus decidió continuar por otro camino (Lollapalooza Chile 2011), dejando a Transistor con la difícil misión de organizar en solitario una nueva versión del evento. Obviamente, al tener un punto de referencia tan importante, el desafío y las exigencias eran aún mayores, pero esto no sería impedimento para consolidar todo lo bueno que se realizó un año antes.

La gran novedad para esta nueva edición fue cambiar el formato del festival, aumentando a dos días su duración. Se mantuvo el Club Hípico como recinto escogido para albergar el evento, pero se aplicaron cambios en la distribución de las áreas destinadas al público, dejando el sector más próximo al escenario para el público general y un área VIP más alejada, pero con mayores comodidades (baños clase elite, degustaciones de comida, bar, polera oficial del evento, terrazas con actividades de las marcas patrocinadoras y sorteo de poleras autografiadas por las bandas). Al igual que en el 2010 se dispuso de dos escenarios principales que funcionaron de manera alternada y una carpa electrónica independiente para 10.000 personas.

La primera jornada de la segunda versión del Maquinaria Festival se realizó el 12 de Noviembre del 2011 y en base a un lineup potente se demostró que no escatimarían en esfuerzos para evidenciar su evolución y maduración. Y la primera señal de que la apuesta sería elevada lo constituyeron las bandas cabezas de cartel: Duff McKagan’s Loaded, Black Rebel Motorcycle Club, Down, Alice In Chains (sin lugar a duda uno de los shows más esperados del evento, y que venía a saldar su deuda con Chile), Chris Cornell (en un resentido formato acústico), Faith No More (interpretando íntegramente su disco más exitoso: “King For A Day Fool For A Lifetime”) y el cierre a cargo de Megadeth. Los abanderados nacionales fueron Alain Johannes, Perrosky, Matías Aguayo y The Ganjas, mientras que en la carpa indie/electrónica también se presentaron The Black Angels, The Magician y Vicarious Bliss, entre otros. Si decimos que este constituye el encuentro rock más potente en la historia del país, en ningún caso estaríamos exagerando, ya que no existe registro alguno de una constelación de estrellas, de esta envergadura, reunidas en un único evento.

La segunda jornada, 13 de Noviembre, tendría matices diferentes, a simple vista se visualizaba mucho menos llamativa que la anterior, con una parrilla más heterogénea y orientada a un público no tan eufórico como el primer día. Sin embargo, había nombres que seguían estando a la altura de las circunstancias: Sonic Youth (show que tenía un condimento especial tras la separación del matrimonio entre Thurston Moore y Kim Gordon), Primus (en una suerte de revancha tras el show incompleto que brindaron como teloneros de Faith No More el 2010), Stone Temple Pilots, Snoop Dog, Damian Marley, Violadores del Verso y en menor medida el japonés Miyavi. Los representantes chilenos fueron Movimiento Original, Francisca Valenzuela y Gepe, mientras que dentro de los números más sobresalientes de la carpa indie/electrónica estuvieron Inspiral Carpets, Crystal Castles y Tiga. A pesar que la baja en la asistencia fue notoria, en relación al sábado, no cabe duda que la mayoría de los 30.000 asistentes se fueron más que conformes con lo expuesto, y agradeciendo que un espacio de esta categoría se haya abierto a un tipo de público más misceláneo.

Nadie puede poner en tela de juicio que el nivel de producción de la segunda edición del Maquinaria Festival superó con creces lo realizado el año anterior, sin embargo, el público nunca quedará 100% satisfecho. En este contexto, las críticas más recurrentes entre los 90.000 espectadores que asistieron al evento apuntaron al impacto negativo que tuvo el viento en el sonido de algunos shows (principalmente los del Transistor Stage), la excesiva presencia de polvo, que al menor movimiento se levantaba causando una nube de tierra que hacía extremadamente difícil respirar, la rápida desaparición de los alimentos y  bebestibles, haciendo que muchos asistentes se quedaron con tickets de alimentación, la falta de zonas para hidratarse (elemento más que necesario en eventos de larga duración) y la determinación de última hora por parte de la Intendencia Metropolitana de no autorizar la venta de alcohol para el público general.

En lo que respecta a las presentaciones anexas al Festival, y bajo el nombre de “Opening Shows Maquinaria”, se llevaron a cabo los conciertos de Machine Head y Sepultura (Teatro Caupolicán), Goldfrapp y la Fiesta de apertura del Maquinaria Festival con Black Rebel Motorcycle Club y Tiga (Teatro La Cúpula).

Cuando la casa queda chica

Tras dos exitosas ediciones del Maquinaria Festival en el Club Hípico, y recogiendo las observaciones del público respecto a los constantes problemas de sonido (al estar condicionado por la presencia de los caballos, los escenarios debían ubicarse contra el viento), el exceso de polvo en el lugar y la deficiencia de los servicios destinados a satisfacer las necesidades básicas, la productora Transistor anunció un acuerdo por 10 años con los dueños del Club de Campo Las Vizcachas para trasladar el evento a este recinto, el cual tiene una extensión de 90 hectáreas, zonas de camping, laguna artificial y piscina.

La principal novedad que tendrá esta edición del Festival es que los asistentes al evento tendrán la posibilidad de disfrutar de las dos jornadas de rock sin necesidad de abandonar el recinto, ya que emulando a otros eventos internacionales de primer nivel, se dispondrá de un sector para acampar. Además, conscientes de que el acceso al sector no es muy expedito y que existe mucho público que viene de regiones y que no se ubica mucho en la capital, es que se dispondrán buses de acercamiento, tanto para el inicio como para la finalización del show, que saldrán desde la Estación del Metro Macul.

En lo que respecta a los shows, se contará con un escenario exclusivo para los artistas nacionales, de tal manera de evitar que tengan que presentarse muy temprano, dándole un papel más protagónico.

Para esta edición del Maquinaria, que se llevará a cabo el fin de semana del 10 y 11 de Noviembre, se espera un incremento en la convocatoria de un 20% respecto al año anterior. Quizás como una muestra inequívoca del éxito que ha tenido este Festival es que la productora ya ha anunciado sus intenciones de expandir el evento a otras ciudades de Sudamérica (aun por confirmar).

viernes, 22 de junio de 2012

Enrique Bunbury: Licenciado de ídolo

A casi tres años desde su última visita, el cantante y compositor aragonés regresa a nuestro país para presentar en extenso su séptima placa de estudio, “Licenciado Cantinas” (2011), un disco de versiones del catálogo hispano-latinoamericana, que según palabras del propio Bunbury corresponden a canciones que aprendió en sus aventuras de cantinas, lugares en los cuales también se castigó mucho. El Teatro Oriente fue el lugar escogido para albergar la presentación del español, un ambiente mucho más íntimo que en su anterior show en el Teatro Caupolicán (gira de promoción del álbum “Hellville De Luxe”), y que asegura una asistencia bastante identificada con el artista, prueba de aquello es que las entradas para la ubicación VIP se encuentran agotadas hace más de un mes.   


A medida que se acerca la hora del concierto, los fanáticos comienzan a repletar el recinto, un público mixto, sin ningún rango de edad claramente definido y que a simple vista pareciesen no tener mucho en común. Siendo pasadas las 21:00 hrs. se apaga la luz del Teatro y salen a escenas los cinco músicos que conforman la nueva banda que acompaña a Bunbury: “Los Santos Inocentes”, y de inmediato los sonidos del acordeón, el contrabajo, la guitarra y la mandolina se apoderan del lugar, para dar paso a la interpretación de “El Mar, El Cielo Y Tú”. El público enloquece cuando hace su ingreso el español, vestido en un impecable traje rojo, con detalles en amarillo, además de brillos en la solapa y una gran calavera en la espalda. Para continuar con una apertura cargada a su último álbum, interpreta los temas “Llévame” y “El Solitario (Diario De Un Borracho)”, los cuales son coreados íntegramente por los fanáticos. A modo de introducción a “De Mayor” el carismático vocalista dedica sus primeras palabras al público, indicando que para él es un verdadero placer estar de vuelta, lo que tiene como respuesta una lluvia de aplausos de parte de la audiencia.

Por primera vez en la noche, Bunbury se cuelga la guitarra para tocar “La Señorita Hermafrodita”, la cual es recibida por los gritos de los asistentes, que parecen disfrutar cada minuto del concierto. El acordeón de Jorge Rebenaque asume el protagonismo en “El Extranjero”,  y el público acompaña la melodía con las palmas. El español se desprende de su chaqueta roja, para quedar con una camisa negra y un chaleco del mismo color del traje. Llega el turno de otra de las versiones de su nuevo disco: “Ódiame”, la cual es coreada al unísono por todos los fanáticos, y en donde recibe de regalo una bandera chilena, la cual ubica estratégicamente en la base de la batería. “Una Canción Triste” es presentado como un tema que no es tocado regularmente en vivo, causando la aprobación generalizada de todo el Teatro. Para la interpretación de “No Me Llames Cariño” Bunbury se pone un sombrero vaquero de color rojo con una calavera en frente, y se mueve en el escenario, simulando movimientos propios del boxeo. Los sonidos más rápidos y en ritmo de ranchera de “Ánimas, Que No Amanezca” se apoderan del recinto, y las palmas del público acompañan cada uno de los acordes. La pulcritud del show continúa con “Los Habitantes” y “Sácame De Aquí”, en donde además empiezan a aparecen ciertos movimientos de Bunbury, que hacen recordar a uno de sus grandes amigos: Raphael.


Bunbury, constantemente hace partícipe al público, instándolos a cantar, y los fanáticos asumen el desafío, como en “Que Tengas Suertecita”, donde se hacen cargo íntegramente de los coros de la canción. Le pegajosa melodía de “El Día De Mi Suerte” aumenta la intensidad y la energía, lo que contrasta con el tema “De Todo El Mundo”, que de la mano de sonidos más delicados baja rápidamente las revoluciones. La entrega del público alcanza uno de sus puntos más altos durante la interpretación de “Sí”, en donde los fanáticos no para de cantar cada una de las líneas. Bunbury indica que tocarán la última canción de la noche, pero primero se da el trabajo de presentar a cada uno de los músicos que componen su banda. Comienzan a tocar el clásico “El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás”, y es justamente durante esta canción que se produce quizás el único punto negro de la jornada, ya que en mitad de la canción esta tuvo que ser detenida debido a una trifulca que se produjo en la zona vip lateral, por razones que aún se desconocen. Apelando a toda su experiencia, el español esperó que los guardias sacaran del recinto a las personas que se vieron involucradas en la pelea y retomo el desarrollo del tema. Los músicos abandonan el escenario y se retiran hacía backstage.

El público no se conforma con la presentación y durante varios minutos piden que Bunbury y su banda vuelvan al escenario. Acatando el clamor popular, los músicos vuelven a escena para interpretar “Porque Las Cosas Cambian” y “San Cosme y San Damián”, en donde además el vocalista dedica unas sentidas palabras a sus fanáticos: “siento mucho no haber estado más veces en Santiago estos últimos años…esto ha sido en contra de mi voluntad”. El show continúa con “Infinito” y a esta altura, el público ya se encuentra totalmente entregado a la música del artista español. Bunbury vuelve a abandonar el  escenario y sus músicos lo siguen. Una audiencia incombustible sigue exigiendo el retorno de los artistas, quienes vuelven para ofrecer las últimas tres joyas que coronarán una velada transcendental. “Bujías Para El Dolor” es la encargada de abrir el tramo final del show, para seguir con “Las Consecuencias”, una canción mucho más sensible, y así lo reconoce el público manteniéndose en un respetuoso silencio. Suenan los primeros acordes de teclado que marcan el inicio de “…Y Al Final” y el Teatro enloquece, entregándose por completo a la presentación, y generando un cierre a la altura de las circunstancias. Bunbury agradece el apoyo del público y se retira del escenario entre aplausos, sus músicos siguen tocando y no se mueve un alma del recinto hasta que suena la última nota.


Un show sólido de principio a fin, en donde Enrique Bunbury entregó seis piezas de su último larga duración, además de recorrer los grandes éxitos de los discos más relevantes de su carrera en solitario: Pequeño (1999), Flamingos (2002), El Viaje A Ninguna Parte (2004), Hellville De Luxe (2008) y Las Consecuencias (2010). El carisma del español es indiscutible, con una facilidad para convertirse en el foco de atención que hasta los mejores frontman envidiarían, y si a eso le sumamos que su voz, lejos de desgastarse con el paso del tiempo, parece estar mejorando, tenemos como resultado una presentación que raya en la perfección y que tiene que haber dejado satisfechos a todos los fanáticos que llegaron hasta el Teatro Oriente.

Mención aparte merecen Los Santos Inocentes que brillaron con luces propios en cada una de las canciones, haciendo que “El Huracán Ambulante” (la anterior banda que acompañase a Bunbury en sus giras), quedaran como unos principiantes. Las características del recinto conspiraron para que el sonido fuese nítido, y con una potencia en su justa medida, consolidando todos estos factores en una presentación memorable, que permite soñar con la posibilidad de tener a Bunbury visitando más seguido nuestras tierras.

Setlist

1. El Mar, El Cielo Y Tú (Instrumental)
2. Llévame
3. El Solitario (Diario De Un Borracho)
4. De Mayor
5. La Señorita Hermafrodita
6. El Extranjero
7. Ódiame
8. Una Canción Triste
9. No Me Llames Cariño
10. Ánimas, Que No Amanezca
11. Los Habitantes
12. Sácame De Aquí
13. Que Tengas Suertecita
14. El Día De Mi Suerte
15. De Todo El Mundo
16. Sí
17. El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás
18. Porque Las Cosas Cambian
19. San Cosme y San Damián
20. Infinito
21. Bujías Para El Dolor
22. Las Consecuencias
23. …Y Al Final

lunes, 11 de junio de 2012

Paul Di’Anno: El dolor no es excusa para no rockear

Respeto. Esa es la palabra que mejor describe las razones de que haya sido tan celebrado el retorno a Chile de Paul Di’Anno. Respeto por una de las piezas fundamentales en la historia de Iron Maiden, y porque no decirlo, del heavy metal. Respeto por la voz a cargo de los primeros dos álbumes de los ingleses, que cuentan con clásicos de la talla de “Running Free”, “Phantom Of The Opera”, “Killers”, entre muchos otros. El show que lo trae de vuelta a nuestro territorio se enmarca en la gira “Running Free Again Tour 2012”, que tiene como principal atractivo la interpretación de los grandes éxitos de su paso por Iron Maiden, además de temas propios que ha cosechado a lo largo de su extensa trayectoria.


En un comienzo el recinto escogido para albergar este evento sería el Teatro Teletón, sin embargo, debido a una prohibición municipal para realizar eventos masivos y a la alta demanda de tickets, el concierto se trasladó al Teatro La Cúpula del Parque O’Higgins. Resulta importante recordar que a pesar que originalmente la Productora Toma publicitó el show indicando que el frontman tocaría de manera íntegra los álbumes “Iron Maiden” (1980) y “Killers” (1981), y tal como lo adelanto el ex-vocalista de la Doncella de Hierro en entrevista exclusiva con HumoNegro, esto no será efectivo, ya que por motivos ajenos a la productora, y que guardan relación con derechos puntuales, no se interpretarán los temas “Innocent Exile”, “Another Life” y “Prodigal Son” del segundo disco de los británicos. A raíz de esta información, los organizadores del evento dieron las facilidades para que las personas que no se sintieran conformes con el cambio en el setlist pudieran exigir la devolución de su dinero, pero al parecer las ganas por recrear en vivo la exitosa primera etapa de Iron Maiden fueron más fuertes, ya que a medida que se acerca la hora del show, un desfile de poleras y chaquetas negras comienza a repletar cada rincón del Teatro.

Las bandas nacionales de Inferis y Alto Voltaje fueron las encargadas de calentar el ambiente, con presentaciones que destacan positivamente en dos áreas: primero, lo bien logrado de su sonido y segundo, el respeto con el que fueron recibidos por el público, que a pesar de derrochar ansiedad, se dieron el tiempo de escuchar y apoyar a ambas agrupaciones. Cuando el reloj marcaba las 22:30 hrs. (diez minutos después de un inicio en falso) se apagaron las luces del Teatro y comenzó a sonar la canción “Hunter’s Prelude” de la película Drácula, que marca el inicio de lo que a la larga se convertiría en un show memorable.

Aparecen cinco músicos en escena y con ellos comienza a sonar “The Ides Of March”, que de inmediato enciende a los fanáticos que desatan su energía. Entra Paul Di’Anno, vestido sobriamente de negro, y con un potente “Hola Santiago” termina de hacer estallar La Cúpula. El show continúa con “Wrathchild” y queda en evidencia que el público está dispuesto a dar todo de su parte, transmitiendo entusiasmo y coreando cada una de las líneas de la canción.  El tema “Prowler” comienza con un “Are you ready?” por parte del vocalista, que como era de esperar recibe una aprobación generalizada desde todas partes del recinto. La canción se desarrolla con mucha intensidad y una participación constante de los asistentes. La presentación cae en un pequeño bache con “Marshall Lockjaw”, pero de inmediato vuelve a subir la apuesta con “Murders In The Rue Morgue”, en donde el frontman empieza a evidenciar sus problemas físicos, tomándose la rodilla derecha y bromeando respecto a que no podrá bailar. El público intenta motivar con las palmas, pero los dolores deben ser demasiado constantes, ya que ingresa un roadie que lo ayuda a sentarse a los pies de la batería. Evidentemente molesto con su lesión, el músico pide disculpas a la audiencia, y casi en un acto reflejo todo el Teatro comienza a corear su nombre, casi como si se hubieran puesto de acuerdo para subirle el ánimo. Paul dedica el tema “Strange World” a su esposa y cada uno de los fanáticos comienza a acompañar esta potente balada rock. Se habilita un improvisado asiento en medio del escenario, y el vocalista agradece todo el apoyo del público chileno, recurriendo a la clásica frase cliché de que somos los mejores seguidores de todo el mundo.


Paul continúa disculpándose por su situación e indica sentirse un poco avergonzado. La siguiente canción se la dedica a su ex-esposa, utilizando el cariñoso apodo de “la puta”. A pesar de toda la potencia que imprimen las guitarras y la batería, el público parece haber bajado un poco las revoluciones, y esto se mantiene durante el desarrollo de “Children Of Madness”. El vocalista aprovecha la interpretación del tema instrumental “Transylvania” para fumarse un cigarrillo y presentar a su banda argentina. Promediando la mitad del show, se mantienen las dedicatorias, con el tema “Remember Tomorrow”, que según palabras del propio músico fue compuesta para su abuelo cuando él estaba muriendo. El público canta y acompaña la canción, a medida que avanza la pista esta gana en velocidad en un constante crescendo de sonidos. Cuando llega el turno de “Impaler”, la poca interacción del público denota que no corresponde a un tema muy conocido. Paul vuelve a reiterar lo fantástico que es el público chileno, y antes de comenzar la interpretación de “Faith Healer”, deleita con una pequeña parodia  a  Stevie Wonder. La fuerza y potencia se mantiene con “A Song For You” y “Charlotte The Harlot”.

La última parte del show comienza con el clásico “Killers”, en donde Di’Anno indica que a pesar de que la gira está compuesta por muchas presentaciones, Chile seguirá siendo la número uno. El público explota, no para de saltar y cantar, derrochando energía por los poros, la misma que se mantiene durante la interpretación de otro de los grandes éxitos de Iron Maiden: “Phantom Of The Opera”. Sin lugar a dudas la secuencia más potente en lo que va corrido del concierto, y la entrega incondicional del público se mantiene con “Iron Maiden”. Las canciones encargadas de bajar un poco la velocidad son “Drifter”, que a pesar de su fuerza no logra motivar tanto como sus predecesoras, y la instrumental “Genghis Khan” que Paul aprovecha para consumir un nuevo cigarrillo. El Teatro La Cúpula se viene abajo con los primeros acordes de “Running Free”, y en una suerte de trance todo el público la corea al unísono. Llega el turno de una versión heavy metal del clásico “Blitzkrieg Bop” de The Ramones, la cual es recibida de muy buena manera por los asistentes.

El cierre del show queda a cargo de “Sanctuary”, donde los fanáticos terminar por entregar sus últimas reservas de energía. Entre los roadies y la banda ayudan a ponerse de pie a Paul, y juntos se despiden en el centro del escenario, mientras comienza a sonar el clásico “Don't Worry Be Happy” de Bobby McFerrin.

Quizás más de alguien dirá que Paul Di’Anno esta sobrepeso, que apenas puede caminar por sus propios medios e inclusive que a ratos llega a dar lástima verlo sentado en el centro del escenario, y tal vez todas estas afirmaciones tengan un grado de veracidad, sin embargo, abstrayéndose de estos temas anexos, lo principal que nos deja la visita del primer frontman de Iron Maiden es un show lleno de energía, potencia y emotividad. La banda estuvo a la altura de las circunstancias en todo momento, con un sonido nítido e intenso, al igual que la voz de Paul que proyecta ráfagas de heavy metal con cada nota que interpreta. Más allá del cariño y respeto que uno pueda o no tener por el vocalista, se agradece que a pesar de los problemas físicos que lo aquejan, sea capaz de salir a escena y entregarse por completo a su público, brindando uno de los mejores conciertos de lo que va corrido del año.

Setlist

1. The Ides Of March
2. Wrathchild
3. Prowler
4. Marshall Lockjaw
5. Murders In The Rue Morgue
6. Strange World
7. The Beast Arises
8. Children Of Madness
9. Transylvania
10. Remember Tomorrow
11. Impaler
12. Faith Healer
13. A Song For You
14. Charlotte The Harlot
15. Killers
16. Phantom Of The Opera
17. Iron Maiden
18. Drifter
19. Genghis Khan
20. Running Free
21. Blitzkrieg Bop
22. Sanctuary